El lenguaje de las cosas
Mario Asef
Alemania

Instalación sonora y acción performativa
Un trozo de chatarra, 2 micrófonos de contacto, 1 grabador y reproductor digital, 1 mezcladora, 2 altoparlantes activos

Mario Asef 2020

Identidad y contexto


Sobre la relación entre hombre y naturaleza

Actualmente la modernidad ha establecido un modelo de relación entre hombre y naturaleza como términos opuestos. Esto es conocido por el famoso dualismo naturaleza – cultura. Se trata de un concepto mecanicista de la naturaleza del cual Descartes (el llamado padre del racionalismo) fue su ideólogo. Este concepto se ha arraigado en la forma universal de entender al mundo a lo largo de los últimos 4 siglos. El Racionalismo se basa en las matemáticas clásicas y en conceptos de mecánica para describir al mundo y los organismos que lo pueblan, ignorando procesos mucho mas complejos sin explicación entonces y aún no muy entendidos (como son los sistemas de crecimiento y reproducción: Genesis).1 Nuestro sistema económico mundial depende y abraza hoy mas que nunca esta comprensión mecanicista de la naturaleza. Debido a las crisis actuales, como el cambio climático y sus consecuencias económicas, sanitarias y ecológicas, se ve la necesidad de tomar distancia de esta visión antropocéntrica del mundo y crear una visión en lo posible „neutral". Así surge lo que hoy denominamos post-humanismo. Filósofos como Spinoza, Marcuse están siendo discutidos y releídos. Un filósofo francés que ha estado pensando en este sentido desde los años 90 es Bruno Latour (Parlamento de las cosas). El hombre es visto aquí como parte de la naturaleza y no como su opuesto. La cultura sería entonces parte de la naturaleza y por consiguiente, todo lo que el hombre hace también.

En base a esto, y teniendo en cuenta los conceptos mas inclusivos de naturaleza y cultura, en el trabajo elaborado durante el laboratorio FESE reflexiono y busco una definición apropiada de lo que llamamos identidad en relación con entorno y de qué forma puede ser el sonido un elemento que los amalgame.

Tras haber investigado sobre la relación medioambiente - palabra - cultura que se observan en culturas como la Wayuu y cómo esta se relaciona intrínsecamente con la creación del mundo, se me ocurre indispensable abordar la palabra misma (pütchikalü, en idioma Wayuu) cómo núcleo creador de identidad y también de contexto (en el sentido que Humberto Maturana le dá al lenguaje).


Trasfondo teórico

„Ya en la década de 1960 sociólogos, pero especialmente antropólogos y geógrafos sociales han reconocido el papel del entorno en la constitución de la identidad. Sin embargo, lugares como el hogar, la zona residencial o la ciudad han sido científicamente muy descuidados en su significado psicológico para la identidad, ignorando a Georg Simmel que ya en 1903 había descrito el fenómeno en su obra sobre el comportamiento y la experiencia del habitante de la ciudad. Tuvieron que pasar casi otros 60 años antes de que se investigara mas sistemáticamente la importancia psicológica del entorno espacial y los fenómenos de su conexión con la identidad y el yo de una persona.

Lugares como símbolos del yo: En The urban villagers, Herbert Gans describió cómo en la „re-urbanización" de distritos urbanos los planificadores destruyen sin saberlo la cohesión social y, por tanto, la "identidad territorial" de los residentes de dichos distritos.

En este contexto, el estudio de Herbert Gans (1962) ya mostró cómo residentes reasentados perdieron la oportunidad de cultivar su identidad. Las consecuencias negativas de este desarraigo provocaron problemas de salud y patologías entre estos habitantes. Además, con la pérdida de "identidad territorial“ aumentaron la delincuencia juvenil y las dificultades escolares, la delincuencia y el alcoholismo y el suicidio.

Las reacciones de duelo o de estrés en forma de nostalgia y problemas de salud se documentan como consecuencias psicosociales.“ 2

En este fragmento de Urs Fuhrer se nos revelan con claridad procesos de desarraigo del entorno que se pueden observar tanto en las zonas urbanas como en zonas campestres. Desde mi punto de vista esa intervención física sobre el espacio construido prosigue a una conceptualización geométrica del espacio que surge de la base racional y mecanicista del mundo promovida por el lenguaje. Es decir, se puede descontextualizar a una población sin necesidad de moverla de sito, sino atravez del lenguaje, redefiniendo su entorno.

En resumen; trabajar en un lenguaje mas inclusivo de todas las formas (vivientes o las llamadas inertes) que coexisten en nuestra realidad cotidiana significa construir und entorno mas sano y una identidad mas estable.


La palabra como trazo del entorno

La escritura es el dibujo mas colmado de significado. Una palabra escrita es silenciosa pero la escritura en sí no lo es. Escribir produce sonidos secundarios a los contenidos del texto; el sonido del teclado del computador, el sonido del lápiz sobre el papel en todas sus cualidades y combinaciones, etc. El sonido de la escritura no se considera sonido del lenguaje. Muy diferente a la voz que lee lo escrito, el sonido de la escritura hace evidente a los materiales que se frotan para dibujar las letras. Ese sonido es el que me interesa en cuanto es el sonido que amalgama la superficie del espacio que rodea al texto, el instrumento/objeto que se utilizó para escribirlo y su interacción con el espacio y el significado escrito; es decir la expresión cultural.

Entonces, qué sucede si en vez de escribir en y con medios convencionales se usan como medios objetos ya cargados de significado. El espacio arquitectónico mismo puede ser empleado como soporte y algún desecho industrial podría usarse como „lapiz“. El sonido que producen estos dos elementos al frotarse expresa su naturaleza física y la posición simbólica (e histórica, si se quiere) que ocupan en una cultura.

Hasta llegar a nuestros oídos el sonido primero toma un recorrido múltiple, refractándose en las superficies que hacen al espacio que lo rodea y transportando todas esas materialidades mas la materialidad de su fuente. Un sonido es siempre su entorno; lo transporta y lo amalgama. El sonido es el lenguaje de las cosas. A travez del sonido nos unimos a las cosas y estas se unen a nosotros en un espacie de dialogo ininterrumpido. Así es que tomar una identidad, pertenecer, sentirse parte, así también como la simple escucha, es hacerse entorno.


Instalación y acción performativa

Las frase „hacerse entorno“ se escribirá en una pared del espacio expositivo Odeón mediante el raspado de la superficie con un objetos chatarra de las calles de Bogotá haciendo hincapié en la relación „entorno urbano <–> lenguaje“. Los sonidos generados por el raspado/escritura en las paredes serán el elemento principal de la obra. La escritura no tiene necesariamente que ser legible. Los sonidos de fricción generados por la escritura reemplazarían a la voz.

Tanto la pared como el objeto chatarra estarán conectados a microfonía de contacto que hará posible la toma y grabación de los sonidos producidos por la fricción de ambos. La acción se documentará en video y este será parte de la documentación de la obra. Unas vez finalizada la acción, el objeto chatarra se dejará apoyado contra la pared y los sonidos grabados se reproducirán en la sala en forma de loop.


1. Vease: The Machine conception of the organism in development and evolution: A critical analysis, Daniel J. Nicholson,
2. Selbst, Identität und Raumbezug (auf der Grundlage eines Aufsatzes von Urs Fuhrer für die Enzyklopädie Um-weltpsychologie, 2008)


Mario Asef Mario Asef


Residencias 2020